domingo, 6 de marzo de 2011

Desajuste afectivo estacional

Comienza el mes de marzo y el día se alarga en nuestras coordenadas del globo, nos vamos acercando inexorablemente a la primavera. La naturaleza, perezosamente, empieza a darnos muestras de nueva actividad vital. También las personas nos desprendemos de esas sensaciones de tristeza y de malestar, brotes de apatia y irritabilidad. Vamos superando el singularmente llamado trastorno afectivo estacional. Nos hemos sentido algo depresivos, algunos incluso hemos pasado por una sesión clínica, nada serio; una depresión estacional que se explica por la afectación a nuestro equilibrio emocional de los rigores del invierno y que tiende a desaparecer en primavera.

A nivel físico, nos hemos sentido más bajos de defensas, débiles y vulnerables a las infecciones y a las enfermedades físicas asociadas.

A nivel psicológico nos ha afectado la alteración química resultante de los parámetros del riguroso invierno, con bajas temperaturas y menor insolación. Efectivamente nuestros niveles basales, sobretodo, de serotonina y melatonina han afectado nuestro humor y han alterado nuestros vitales; el sueño, el apetito, la energía motora, el estado de ánimo en general.

A partir de ahora y mientras llega las deseadas y restauradoras vacaciones de Semana Santa (este año tardías) nos conviene seguir esta sencilla terápia: cuidar la dieta, pasear, respirar ondo y, sobretodo, disfrutar de la luz y el calor del Sol, nuestro mejor aliado para superar el desajuste afectivo estacional.

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